Canon PowerShot G11
Enviado por Javier Rodríguez el Lun, 30/11/2009 - 10:36.El modelo de Canon que analizamos en este primer contacto cabalga entre las categorías correspondientes por un lado al segmento de cámaras compactas, y por tanto con objetivos fijos, y el de las cámaras avanzadas con características profesionales que permiten no sólo obtener imágenes de mayor calidad sino también contar con una flexibilidad creativa superior especialmente en el modo de uso manual, o mediante los ajustes correspondientes a la apertura de diafragma, velocidad de obturador y también medición de luz y enfoque.
Precisamente es por lo anterior que no nos resulta tan sorprendente la inmensa cantidad de controles que recubren, prácticamente por completo, el cuerpo de la cámara tanto en la parte superior como en el propio respaldo. En el primer caso, la ubicación de los controles merece desde nuestro punto de vista un diez rotundo para Canon, pues nos permiten ajustar de forma rápida no sólo el modo de funcionamiento entre los habituales (automático, programa, prioridad a la apertura, prioridad a la obturación o manual, entre otros, donde también se encuentra la grabación de vídeo), sino que mediante un sistema de doble rueda también podremos ajustar el valor ISO de trabajo entre unos sobresalientes 80 y 1.600, valor éste donde se hace notar el buen trabajo del doble filtro de reducción de ruido (el modelo emplea un procesador DIGIC 4), aunque sin llegar a los niveles que encontramos en los modelos reflex de la gama profesional.

Continuando con los controles, precisamente en lado opuesto encontramos el control de rueda y que nos permite ajustar directamente los valores EV. Quizá hubiese sido preferible encontrarlo entre las opciones accesibles mediante el menú, al tratarse de un parámetro que probablemente no vayas a emplear con mucha frecuencia.
Los mayores problemas los hemos encontrado precisamente en el poblado respaldo, donde resulta bastante fácil actuar de forma accidental sobre el sistema combinado de rueda y Joystick, de modo que cambiemos sin quererlo ajustes como el modo de macro, el modo de trabajo del flash o incluso el de disparo, dado lo extremadamente sensibles que resultan dichos controles y la posición que ocupan, unido a un tipo de empuñadura que no resulta tan cómoda en comparación con las reflex profesionales, y que por otra parte también resulta más voluminosas.

No obstante, y en líneas generales, se ha hecho un buen trabajo para evitar la necesidad de tener que acudir a las opciones de menú a la hora de seleccionar los principales parámetros; siendo esta una de las diferencias (junto con el tamaño de la lente) más evidentes en comparación con otros modelos compactos.
Otro elemento que nos parece mejorable en este modelo es el visor directo y que no nos ofrece una representación fidedigna del encuadre que recogerá finalmente el CCD de 10 megapíxeles (1/1,7”) de este modelo a través de su óptica gran angular 28-140 mm, en la que no echamos en falta un mayor alcance del zoom óptico.
Para compensarlo, la PowerShot G11 incorpora plegada sobre el respaldo una pantalla con un tamaño de 2,8 pulgadas y que podemos girar sobre su bisagra para acomodar el encuadre. De hecho, durante nuestras pruebas resultó más fiable (y preferible) el uso de la pantalla incluso en las condiciones donde incidía directamente la luz solar sobre ella.

En cuanto a las opciones de medición estas se corresponden con las típicas de evaluativa, ponderada al centro y puntual, mientras que en los modos de enfoque contamos con un tipo de enfoque multipunto realmente bueno sobre el que además también podremos activar la capacidad de enfoque continuo. Otras ayudas son las que, también desde el menú, permiten activar el modo de enfoque optimizado para rostros o bien la activación de un modo adicional que podemos activar para desplazar la zona de enfoque empleando como referencia un cuadro de la pantalla y usando el control de cruceta del respaldo (no muy cómodo).

Calidad. La calidad de las imágenes obtenidas con la PowerShot G11 es realmente destacable no sólo por la fidelidad de los colores sino especialmente por el nivel de detalle. También sobresale especialmente el modo macro donde sólo es preciso desactivar el enfoque automático continuo para que resulte perfecto. En el otro extremo, sin embargo, la óptica se queda algo corta en el caso de que no queramos activar el zoom digital. Por último, el uso en la posición de gran angular ofrece una cobertura muy buena para la fotografía de interiores sin que se produzca ningún tipo de distorsión geométrica sobre las imágenes capturadas.
Otros aspectos que merece la pena destacar en este modelo son la autonomía de la batería, así como el sistema de almacenamiento (tarjeta SD) que permite capturar en formato RAW + JPEG y conexiones HDMI más miniUSB.

(Máxmo detalle y nitidez, como se puede observar en el pelaje del perro y también en la definición de la muñeca, cuyos colores se corresponden al 100% con el original, aunque ligeramente bajos de saturación)

(Macro excelente: si disfrutas con la fotografía macro entonces la PowerShot G11 no te decepcionará, aunque tendrás que desactivar el enfoque automático continuo. La elevada velocidad del obturador también permite obtener buenos resultados incluso sin usar el trípode)

(Un zoom óptico potente y sin añadir ruido, tal y como se puede observar en esta fotografía donde el campanario está situado a una distancia superior a los 300 metros desde el punto de disparo)
[Puedes leer el resto del primer contacto y las conclusiones en el número de enero de 2010 de Macworld España]
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