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Altavoz Yamaha PDX-11

Altavoz portable para iPhone e iPod.

Al recorrer la sección de altavoces para iPhone e iPod de unos grandes almacenes terminamos encontrando una sucesión de altavoces parecidos tanto en aspecto como en prestaciones. Es posible que algunos tengan receptor de FM, otros un reloj, pero su aspecto es muy parecido.
En cambio el modelo PDX-11 de Yamaha llama la atención la primera vez que lo vemos por su aspecto atípico en plástico negro mate –está disponible también en blanco, verde y azul oscuro– con una llamativa asa de metal brillante de su parte superior.

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El aspecto del altavoz PDX-11 está a medio camino entre un altavoz de campo de fútbol y un arma galáctica y como es habitual le acompaña un pequeño mando a distancia que permite controlar algunas de las funciones musicales del iPhone.

El aspecto no es la única diferencia de este modelo con respecto a los altavoces convencionales. Un detalle sorprendente es que no es estereo, tiene un único sistema de dos altavoces: un tweeter de medios y agudos y un woofer de 4 pulgadas que proporciona unos bajos potentes reforzados por una salida pasiva en la parte trasera que proporcionan un sonido sin distorsión incluso a al máximo volumen que proporciona., y aunque no se especifica su potencia, este volumen es suficiente para ambientar una fiesta familiar o una salida al campo ya que además de un transformador para funcionar conectado a la red eléctrica, este altavoz puede funcionar también con seis pilas AA que le permite funcionar durante un máximo de ocho horas, aunque esa duración depende naturalmente del volumen con el que escuchemos música.
Además, y esto si es habitual en los altavoces para iPhone, recargan el iPhone o iPod simultáneamente con la escucha de la música, aunque esta carga sólo se realiza cuando el dispositivo está conectado al transformador de alimentación incluido en la caja, al funcionar con pilas o baterías recargables el iPhone o iPod touch tienen que basarse en su propia batería.

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Aunque la rejilla frontal sea grande y llamativa, a través suyo se puede observar a los dos altavoces, de tamaños más reducidos pero que proporcionan buena calidad y potencia.

Conectividad

En la parte trasera está la salida pasiva de bajos, la tapa para introducir las seis pilas, el conector de alimentación y una entrada mini jack para conectar otra fuente de sonido externa, como una radio, un reproductor de CD, etc.

El iPhone se conecta en la parte superior, en la que hay un soporte Dock universal en el que podemos colocar el adaptador correspondiente a nuestro modelo, hay que usar el Apple incluye en la caja junto con el iPhone o iPod ya que Yamaha no incluye ningún adaptador, y que proporciona una excelente sujeción pero a costa de limitar el uso a ese dispositivo. Por ejemplo si colocamos el adaptador de un iPod Nano no podremos usarlo con un iPhone a menos que cambiemos el adaptador, un proceso que no es sencillo. Además este tipo de adaptador impide su uso con el iPad. Si queremos usar este dispositivo tendremos que conectar su salida de auriculares a la salida trasera del PDX-11 con un cable que no se incluye.
Justo delante de este conector hay tres botones: uno de encendido y apagado y dos para controlar el volumen, además de un led verde de encendido y uno rojo que avisa si hay un problema.

El control de el resto de funciones de la música podemos hacerlo en la propia pantalla del dispositivo, aunque también se incluye un pequeño mando de infrarrojos que permite subir y bajar el volumen, ponerlo en pausa y seguir la reproducción, cambiar de pista y navegar por los menús de la aplicación musical.

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El receptáculo de las pilas en el PDX-11 es algo atípico en su disposición pero más cómodo para insertarlas y extraerlas.

Calidad

Es posible que un purista del sonido se eche las manos a la cabeza ante un altavoz que no es estéreo, pero si pensamos friamente en la disposición de los altavoces en la mayoría de los dispositivos similares que se venden para el iPhone; muy juntos en una caja de dimensiones reducidas, hay que reconocer que el efecto estéreo en esos tampoco es muy apreciable.
Por tanto si no tenemos la necesidad de sentirnos en la sala de conciertos, para lo cual hay que distribuir altavoces por toda la habitación, los PDX-11 son una solución tan buena como muchas otras para oir nuestra música.

La sensación subjetiva como hemos dicho antes es muy buena, sin distorsiones incluso a volúmenes altos y con los bajos y agudos compensados.

Las medidas objetivas muestran una respuesta en frecuencia válida entre los 30 Hz y los 11 kHz con caídas en los 70 Hz y los 3 kHz, pero en general y teniendo en cuenta que se trata de un equipo portátil que no puede igualar las prestaciones de una cadena convencional de alta fidelidad, podemos considerarla muy buena, sobre todo porque es una curva muy plana y por tanto equilibrada.

Conclusión

Desde luego los PDX-11 no tienen un diseño convencional y más de una persona pondría el grito en el cielo si la instalamos en el salón de la casa, pero probablemente en un entorno más distendido y para los más jóvenes es una opción llamativa y de buena calidad.
El inconveniente es que el precio del altavoz es demasiado elevado para ese tipo de público, aunque el sonido lo pueda justificar.

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