Hace pocos días, Canon ha presentado varias nuevas cámaras compactas, entre las que se encuentra la PowerShot G11. Una cámara en la que, por primera vez, se utiliza un sensor de menor resolución que en el modelo al que sustituye. Para aquellos convencidos por las estrategias de marketing, es posible que sea un movimiento incomprensible ¿como una cámara más moderna puede dar menos resolución que el modelo anterior? Tanto se han metido los fabricantes en la guerra del megapíxel que ahora es posible que les resulte difícil abandonarla, pero lo cierto es que es previsible que la Canon G11 pueda dar más calidad, aunque menos resolución, que su predecesora la G10.
La verdad es que para el que siga la tecnología hace tiempo, la situación no es nueva. Ya lo vivimos con los microprocesadores, cuando Intel y AMD empezaron a querer olvidarse del megahercio como unidad de comparación. Y es que en dos generaciones de procesadores con diferente tecnología, hablar de velocidad de reloj para compararlos era completamente absurdo. También ocurrió con las impresoras de inyección, y después de mucho tiempo hablándonos de puntos por pulgada, de repente la cifra desapareció de las hojas de especificaciones de algunos fabricantes. Y es que en la calidad percibida influye mucho más que el número de puntos que se puedan poner sobre el papel.
Ahora, por fin, les llega el turno a
las cámaras. Algunos
estábamos deseando que se acabara esta absurda
competición por encapsular más y más
píxeles en sensores diminutos, que a lo único que
lleva es a un aumento del ruido y una reducción del rango
dinámico.

Para el que no esté al
tanto de como funciona el sensor de
una cámara, hay que explicar que uno de los
parámetros más importantes, si no el que
más, es la densidad de píxeles, y no el
número de ellos. Es decir, necesitamos relacionar el
número de píxeles con el tamaño del
sensor. O, dicho de otro modo, conocer el tamaño
de cada píxel. Así, si se utilizase la
misma tecnología de sensor, una cámara como la
EOS 5D con 12,8 megapíxeles y sensor de 24x36 mm (864 mm2),
daría muchísima más calidad (obviando
otras diferencias como las lentes) que otra como la PowerShot G10 que
tiene 14,7 megapíxeles, pero en un sensor de 7,6 x 5,7 mm
(43 mm2), es decir 20 veces más
pequeño. El motivo es que cuanto más
pequeños son los píxeles, menos luz puede recoger
cada uno de ellos y más ruido se produce.
El número de
píxeles tuvo sentido en el inicio de
la fotografía digital, cuando un aumento de la
resolución lograba una mayor definición porque
las cifras eran bastante escasas. Pero una vez que sobra
resolución para el tamaño al que vayamos a
imprimir, aumentarla lo único que hace es perjudicar la
calidad de la imagen. Y no hay que olvidar que la mayoría de
las fotos se imprimen a 10x15 cm, para lo que son suficientes dos
megapíxeles. Suponiendo que, de cuando en cuando, hagamos
una ampliación de 20x30 cm, será suficiente con 8
megapíxeles y por encima de ese tamaño, es
habitual imprimir a menor resolución, por lo que tampoco se
precisaría más en el sensor.
Así pues, no tiene mucho
sentido que una cámara
compacta, por muy avanzada que sea como las PowerShot G,
sigan aumentando de resolución por encima de los 10
megapíxeles (por no hablar de los móviles con 12
megapíxeles en un sensor aún más
pequeño).
Ya hace algún tiempo que
Olympus declaró
terminada la guerra del megapíxel y ahora Canon ha ido un
paso más allá, al anunciar en la G11, no
ya un estancamiento de la resolución, sino un retroceso
sustancial. Con una resolución un 30% menor que la de la
G10, la G11 no se pone al nivel de su predecesora, sino de
tres generaciones antes, pues hay que remontarse a la G7 para encontrar
un sensor de 10 megapíxeles (no hubo G8, y la G9
tenía 12,1). Con esto, Canon anuncia una mejora del ruido de
hasta dos pasos, por lo que, a falta de hacer pruebas reales, se
podría subir el ISO esos dos pasos sin que el nivel de ruido
fuese superase al de la G10.
El resultado deberían ser
fotos más limpias y con
mejor color, además de la posibilidad de utilizar ISOS
mayores sin temor a que el ruido arruine la foto. Y es que parece que
ahora la guerra del megapíxel ha sido sustituida por la
guerra del ISO, y todos los fabricantes se han embarcado en ofrecer
sensibilidades cada vez mayores, aunque a costa de que los
más altos sean completamente inutilizables.
Además de la resolución reducida, Canon ha recuperado la pantalla móvil (de 2,8") que caracterizó a la serie PowerShot G hasta el modelo G6 y mantiene el modo RAW que también desapareció en la G7 y tuvo que recuperar en la G9. Utiliza un procesador Digic 4 y dispone de ajustes de sensibilidad de hasta 3.200 ISO, aunque habrá que comprobar hasta que valor es realmente utilizable. Además introduce un modo de "luz escasa" en el que la resolución se reduce a 2,5 megapíxeles y la sensibilidad aumenta hasta 12.800 ISO, lo que parece indicar que se trata de una combinación de píxeles (pixel binning) en grupos de cuatro. El objetivo es el mismo que montaba la G10, un 28-140 mm (5x) estabilizado. La Canon PowerShot G11 tiene un precio recomendado de 599 euros.















Pese a todo
Pese a todo, y con los problemas decsritos, sigo recomendando esta excelente maquina fotográfica.
problemas enfoque y baterÃa
Ultimamente me está dando problemas de enfoque y bateria.
"Ricardo RodrÃguez Cid"
mejor la G1O
Mucho ruido en la g10 por sus mas de 14 mpix concentrados en un sensor tan chiquitÃn, pero no es eso un problema para un fotografo profesional o amateur muy avanzado. buena camara de apoyo para reporteros y mucho mas fiable y robusta sin la pantalla desplegable. Tal vez mas fácil de manejar la G11, perola G 10 es un verdadero tanque. CIerto, un tanque mas ruidoso por sus pixeles, pero robustez garantizada.
excelente camara
excelente cámara de aopoyo.efectivamente he comprobado le reducción del ruido al disminuir en un 30 % el número de mega pix, ya que una elevada densidad de ellos en un sensor tan pequeño perjudicaba a la calidad de las imágenes obtenidas.
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