Como seguramente ya sabrás, porque ya lo hemos contado otras veces, este tipo de ordenadores nace de la idea de Negroponte de equipar a cada niño de los países en desarrollo de un ordenador muy barato. Para conseguirlo empezó por quitar el animo de lucro del proyecto, prescindió de componentes sofisticados y optó por un sistema operativo Linux que, por una parte, no precisaba pagar licencias; y por otra, exigía mucho menos hardware.
De ser considerado por muchos como una utopia, paso a ser algo viable, y después a suscitar el interés de los países ya industrializados. Los primeros OLPC usaban procesadores AMD, pero cuando empezó a cobrar fuerza, Intel se unió al proyecto, poco después de haber creado su propio proyecto para informatizar al mismo sector de la población: los ClassMate. El fabricante de chips había sabido ver a tiempo el potencial que tenia esta nueva plataforma y no podía dejar pasar ese tren, además volvia con el clásico binomio Wintel que ha dominado el mercado de los PC desde la época de los 8088 y el MS-DOS, pues su ClassMate utilizaba una versión de Windows. Después llegaron las desavenencias entre Intel y la fundación OLPC, y la separación.
Mas o menos al tiempo que el ClassMate
nacía el Asus
Eee PC, un ordenador comercial que, como el OLPC, basaba buena parte de
su filosofía en el uso de Linux. La semana pasada, en la
terraza de un hotel de Madrid, representantes de Asus
comparecían ante la prensa junto con Rosa García,
la Presidenta de Microsoft Ibérica, y toda la
presentación se centraba en las ventajas de usar Windows XP
en los portátiles de bajo coste. ¿Y Linux?
¿Donde había quedado? Al igual que le
ocurrió a Intel, cuando Microsoft se dio cuenta del enorme
potencial que iba a tener el nuevo nicho de mercado, no
podía dejar pasar el tren. Sin embargo, el
problemático Vista no era una opción viable. Un
sistema que ha sido diseñado como un devorador de recursos
no podría funcionar en estás máquinas
económicas. La solución: resucitar Windows XP.
Así una vez que se había decidido retirar del
mercado, Windows XP se ha remozado, aligerándolo para que
funcione mejor en estas máquinas, y Rosa
García lo presenta como "un sistema operativo
nuevo diseñado para los miniportátiles". De este
modo, en la presentación de Asus, Microsoft
acaparó toda la atención haciendo una demo de las
virtudes de Windows
XP. Nos convencieron tanto que nos preguntábamos
cuales eran los argumentos con Windows Vista, si XP resulta ser tan
maravilloso.
Apenas una semana después, los mismos medios, volvemos a
encontrarnos en la misma terraza, del mismo hotel (casualidades de la
vida), a ver otro miniportátil. En esta ocasión
es Acer quien presenta su equipo, y lo hace de la mano de Intel,
representado por su director de tecnología, Antonino
Albarrán. En esta ocasión Albarrán
explicaba las ventajas de su chip
Atom, nacido para competir con los Via C7 que se
están montando en muchos de estos ordenadores. Mientras
tanto, Acer se centraba en alabar las ventajas del sistema operativo
Linux y las aplicaciones instaladas en el. Curiosamente, en toda la
presentación de Acer no se mencionó la
posibilidad de comprar los Aspire
One con Windows XP, hasta que llegó el turno de
preguntas, y aun así, apenas se dio un escueto "de los cinco
modelos, dos llevarán XP".
¿Y el tercero en discordia? En realidad
deberíamos hablar del primero, puesto que Airis, la empresa
española, se adelantó por un mes a los dos
gigantes (al menos en nuestro país), y presentó
su gama Kira
mostrando las dos posibilidades, Linux y Windows, cada una con sus
ventajas e inconvenientes, y dando opción a que cualquiera
de sus cuatro Airis
Kira se compre con el sistema operativo que cada
consumidor desee. Eso si, el procesador no se puede elegir, es el VIA
C7.














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