De vez en cuando, la Guardia Civil, a través de su división de delitos telemáticos, nos ofrece una de esas noticias que te dejan con sabor agridulce: la detención de una red de pederastia. La última, el pasado día diez. Claro, una no deja de alegrarse de que estos hombres y mujeres detengan a estos impresentables (por decir algo). Pero se le cae el alma a los pies cuando piensa cuánto inhumano suelto hay por la vida capaz de hacerle daño a los niños.
No sé si Internet facilita o no la propagación de este tipo de horrores, pero lo que sí tengo claro es que debemos aprovechar todos los recursos y beneficios que la Red supone para denunciar estos delitos y acabar con esta vergüenza.
Hace unos meses, tuve la oportunidad de conocer in situ cómo se trabaja con aquellos niños que han sido víctimas de delitos, muchos de ellos de explotación sexual, para, en la medida de lo posible, recomponer esa infancia rota. La responsabilidad social corporativa se traducía en este caso en ayudar a quienes ayudan a estas víctimas.
Pero, como digo, todos podemos hacer mucho en esta lacra desde nuestro ordenador. Existe una iniciativa en España, Protégeles que lucha contra este mal: acabar con la pornografía infantil en Internet.
Y ése es también el honrable reto que se ha propuesto la Comisión Europea y para la que ha destinado una partida de 300.00 euros con los que desarrollar una plataforma de alerta en la que todos podamos denunciar este tipo de material que existe en Internet.
Serán los miembros de la Europol los encargados de coordinar todas estas denuncias. Aunque se recogerán todo tipo de delitos, con lo que se quiere acabar es con la pornografía infantil que suponen, ahí es nada, la mitad de las “ofensas” que hay en Internet, según la Comisión.
Los cuerpos de seguridad tienen que hacer su trabajo, pero entre todos podemos ayudarles y, sobre todo, ayudar a esos menores, para que nunca más vuelvan a ser el objetivo de mentes depravadas.













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