Confío en que estaremos todos de acuerdo en que uno de los proyectos más ambiciosos y de gran calado hoy en día sería embarcarse en el desarrollo de un nuevo sistema operativo (si no que se lo pregunten a Linus Torvalds), ya que implica un elevadísimo coste y tiempo, además de un gran número de problemas y retos que resolver, algunos de ellos de forma muy global. Por citar ejemplos de pasado y presente, en el caso de Microsoft, durante la fase de desarrollo de Windows XP preocupaba enormemente la robustez del sistema (que no se colgara). Por su parte, durante la creación de Windows Vista la seguridad ha sido, probablemente, el aspecto más importante.
Pues bien, varios meses después del lanzamiento final de Windows Vista hemos podido comprobar que, aunque la premisa inicial sí parece haberse cumplido (actualmente Vista es uno de los sistemas operativos con menos vulnerabilidades reportadas), parece que algo ha debido fallar en el proceso, puesto que Windows Vista ha levantado bastante polémica desde su lanzamiento. Y es que han sido tantas las voces alzadas, que Microsoft se ha visto obligada a prolongar la vida de su principal y más ferviente competidor, Windows XP, desarrollando el tercer Service Pack para este producto, además de comprometerse a extender su vida hasta 2010 para los dispositivos ultra móviles, UMPC. Pero esto parece no ser suficiente, puesto que, hoy por hoy, son todavía muchos los usuarios que reclaman su derecho al downgrade (renunciar a Vista para quedarse con Windows XP) a la hora de comprar un equipo nuevo, y cada vez salen más y más voces discordantes.
De hecho, además de los clientes de consumo, en los últimos días también hemos conocido que grandes compañías, como General Motors o Alaska Airlines, habituales clientes de Microsoft, no tienen intención de instalar Vista, sino que pretenden quedarse con XP y esperar a Windows 7 (el siguiente sistema operativo de Microsoft, cuyo lanzamiento está previsto para el año 2010), por problemas –dicen– de incompatibilidad con sus aplicaciones de uso diario.
Así las cosas, parece que las diversas iniciativas que surgieron en contra del nuevo sistema operativo de Microsoft están dando sus frutos. Entre ellas, podríamos destacar la campaña Bad Vista, promovida por la Fundación del Software Libre, FSF –con Richard Stallman a la cabeza–, que pretende acabar con la adopción de Vista promoviendo el software libre, o la reciente recogida de firmas denominada “Salvemos a Windows XP”, ideada por nuestros compañeros de Inforworld y que tiene como objetivo, mediante la recogida de firmas por internet (ya cuenta con más de 200.000), presionar a Microsoft para extender aún más la vida Windows XP.
En cualquier caso, gane XP la batalla a Vista o no, lo que sí parece claro es que gran parte de la industria (desarrolladores, integradores, clientes…) reclama seguir con Windows XP, y, aunque Microsoft haya anunciado recientemente que ha sobrepasado los 140 millones de licencias vendidas de Windows Vista, yo al menos no recuerdo tanta presión entorno al lanzamiento de sistemas operativos anteriores de Microsoft.













A mí, simplemente como
A mí, simplemente como usuario, me da la impresión de que el hecho de sacar al mercado un nuevo sistema operativo con cierta periodicidad no deja de ser una estrategia de mercado. De acuerdo, es cierto que cada sistema operativo incorpora mejoras con respecto al anterior (estaríamos buenos!), pero me molesta la casi "obligatoriedad" de instalar un sistema operativo determinado al comprar un ordenador...
Cierto, pero...
Efectivamente, estoy de acuerdo contigo, Sempere. De todas formas, además de una fuente de ingresos indudable, hay que tener en cuenta, y más en tecnología, que demasiado tiempo sin presentar la revisión de un producto significa quedar desfasado rápidamente (si no que se lo digan a Microsoft con Internet Explorer cuando irrumpió con fuerza Firefox). Al final el mercado tecnológico es evolución constante y alterna, tanto del hardware (doble núcleo, 4 núcleos...), como de software (sencillez en la interfaz, seguridad...).
Daniel
Y si en la tienda nos ofrecen Vista, seguimos con XP?
Gane quien gane la batalla, todo es un tanto contradictorio, ¿Por qué, al día de hoy nos siguen ofertando PCs prederterminadamente con Vista, y sobre todo con unas prestaciones a nivel de hardware bastante considerables para que este sistema ande sobrado, si al final, vas a terminar instalando XP?
Evolución
Hombre, no es que suban de prestaciones a los nuevos PC para que anden Vista, sino que, debido a la evolución que ha experimentado la tecnología desde que Windows XP salió al mercado (por poner en contexto, año 2001), el hardware se ha mejorado bastante (procesadores de doble núcleo, memorias DDR2 de alta frecuencia, ahora DDR3, interfaz SATA para los discos duros...).
En este caso, si un usuario compra hoy en día un PC con las altas características que se ofrecen, y opta por instalar Windows XP, estoy convencido de que irá más rápido que con Vista, aunque perderá utilidades como Windows Media Center, el nuevo sistema de búsquedas, seguridad (soy perfectamente consciente de que muchos usuarios pueden prescindir de ellos)... No obstante, yo ya declaré que, a mi modo de entender, Windows Vista es muchísimo mejor sistema operativo que XP, aunque, por supuesto, esta es una opinión basada en mi experiencia con el producto.
Daniel
Enviar un comentario nuevo